Hace más de un mes me preguntaste qué había pasado con Fran para que te pidiera perdón por poneros al mismo nivel en algún momento de nuestra relación, que tenías miedo a que fuera algo muy malo por no decírtelo.
No sé si es cobarde explicártelo aquí, sólo sé que para mí es más puro.
No sé si es cobarde explicártelo aquí, sólo sé que para mí es más puro.
"Elena, puedes tener una vida B y pueden hacer libros sobre tu vida B, y yo leérmelos todos, pero al final me voy a quedar con tu vida A que es la que veo...lo que hablas conmigo, no lo que hablan de ti. Evidentemente hace 5 años todos éramos diferentes, pero una persona sigue siendo quien era entonces, la gente no cambia."
"Entonces con ese argumento, ¿somos lo que hacemos? O mejor dicho, lo que hicimos."
"Entonces con ese argumento, ¿somos lo que hacemos? O mejor dicho, lo que hicimos."
"Sí."
"Luego me preguntas que porqué nunca me saco el veneno que llevo dentro, supongo que me dolerá siempre, no pasa nada, se aprende."
Esa es una parte de una conversación con Fran. Le pregunté si yo me resumo en lo que le hice a Yevhen, y me dijo que sí. Le pregunté por segundas oportunidades. Para mi una segunda oportunidad la das porque crees que esa persona ha evolucionado. Si para él esa evolución no existe, no existen las segundas oportunidades.
Fran no dijo ni hizo nada nuevo. Fran fue Fran, porque como él dice, una persona sigue siendo quien era. Lo que me hizo daño fue mi proceso mental, en el que veía cómo yo le concedía todas mis oportunidades a él, todos mis cambios, todo mi tiempo y mi paciencia, como le sobreponía a cualquier cosa o persona cuando él no sacaba ni fuerzas para mirarme desde ahí arriba. Y me dolió sentirme idiota. Me dolió perder a gente. Me dolió cambiar. Me dolió que mi madre no me reconociera durante meses. Me dolió el año entero pasado en 4 segundos.
Todo esto pasó el mismo día que decidiste intentar que las cosas cambiaran con él porque yo te lo pedí.
Las comparaciones son odiosas.
