Las noches de duelo alcohólico en tu casa (las cuales siempre gano y ganaré yo) espero que no acaben nunca.
Aunque lloremos litros de lágrimas por el medio. 
Aunque echemos a Mao mil veces de la cama.
Aunque dejemos la cocina desastrosa y tengamos que fregar a prisas.
Me llena el alma la confianza que se puede reunir en una sala.